sábado, 12 de enero de 2013

Rosmarinus officinalis.

Decían que los marineros al llegar a las costas onubenses podían oler desde varios kilómetros el intenso olor del romero. Esto no deja de ser sólo una leyenda, pero a mí me evoca a la costa, y en Extremadura, a un marinero en tierra, como diría Rafael Alberti, es algo importante. 
El nombre científico "Rosmarinus" parece derivar de la palabra latina "Ros": rocío y "Marinus": Marino, por ser una especie que no suele alejarse mucho de zonas costeras, también podría proceder de  los vocablos griegos "Rhops": arbusto y "Myrinos": aromático.
La etimología "officinalis" nos indica que desde muy antiguo ha sido utilizado en medicina. 
El romero es un arbusto perenne de hasta 2 metros, hojas verdes oscuras por el haz y blanquecinas por el envés, sus flores son azules-violáceas con los estambres más largos que los pétalos y el labio superior de la corola curvado. 
Como dice el refrán "De las virtudes del romero se puede escribir un libro entero".

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